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Mostrando entradas de julio, 2020

El globo de cristal.

Nadé entre cristales llenos de colores cuando los murales no estaban hechos para la diversión de los niños sin cordones. Los globos de los payasos bailan en el aire esperando a el grito de un explote.  Eras mi globo...Eras la pintura del mural... pero yo solo era el payaso que se quedaba a observar. Entre mis entrañas se revuelve. Como si cargando un mundo se convierte. La pesadez, y el ardor de las lágrimas cruzando aquel puente. Esperando a que el circo me llame a escena. Viendo entre el público, esperando en las escaleras. A que llegue lo que más deseo...lo que no existe y solo pienso cuando veo al cielo. Sé que no volverá. Sé que no fue un adiós temporal. en las sillas del parque, me puedes encontrar. En las gradas de lo espectral. Las jaulas de fenómenos. La colección de cerebros. Es un tétrico lugar. Los voy a liberar. Porque...es hora de protagonizar otra obra teatral.

Piscina de libélulas.

La piscina de pelotas que entre luces... Deslumbran las rojas esferas. El pastar de las canchas, el furor de un mañana. La duda de las mareas y las lágrimas de las tormentas. El bien sentir de nuestras manos tomadas ayer, deleitaron el color rojo en mi piel. Puesto que el tren de lo que fue, ahora es la estación de lo que hoy es. en el pueblo que acalla cada que lo vez. En las ramas del sentir y lo pacifico que se quiere ser. Porque las libélulas de las fogatas... Vuelan juntos al calor de las flamas. Entre cenizas una se apaga. Y entre recuerdos. Escrito en un pequeño cuaderno. Encuentras una llave al cuarto de tu pensamiento. Pero solo tú lo lees, porque no soy el propietario de lo que expreso. Tomé prestada tu mano. Puesto que a lo lejos se encuentra la presencia de la carne en mis dedos. El retorcido pensar de no poder hacer más que decir... Cumplí mi promesa y... Sé feliz, es lo único que deseo.