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Mostrando entradas de septiembre, 2020

Hojas secas.

Es cesante y atroz el sonido del bostezo cuando las hojas del árbol saltan del quinto piso en búsqueda de la pasión. Brincan y gritan sobre aquella balsa de nubes agotadas. Es lindo el otoño, porque bajo los pies suena una entonada canción participe del murmurante acechante amor. Del desolante y deprimente brindar sobre una ventana que no puede ver el reflejo de las aguas estancadas.  Si esto fuera una canción, creería que llegué a la parte más bizarra de su entonación.  Es doloroso dormir cuando no quieres despertar de este sueño visceral. Es hermoso, crudo y...lleno de morbo. Bajo la penumbra en el ocio que al las manillas del tiempo le gusta la luna ocultar. Sentado, de nuevo aquí bajo el árbol que no hace más que llorar. Caen hojas, nuevas brotan. Es el secreto natural, olvidar y crear más... Es gracioso, me hace reír en cualquier funeral. Recuerdo cuando perdí la cabeza y la empecé a buscar. Si te pierdes allí o allá, ¿Qué más da? Fui un fiel creyente en la religión de la...

Uñas.

Es triste cuando el laberinto nocturno ya no me genera silencio mudo. Es deprimente escuchar platos rotos y envidiar el como ríe otro. Dentro de mi, no ha vuelto a salir el sol. Es un constante clima gélido e imitado de algunos cuentos. Creo que me estoy muriendo. Al final solo somos ovejas que vamos al mismo rebaño. Después de todo...somos humanos. Unas se salen del camino, pero al final vuelven a lo mismo. Retumban los tambores en mi oído Son frenéticos los gritos. Mi cabeza no deja de dar brincos  Mi espalda deja de ser tan detallada. Mi rostro más viejo entre más vuela el tiempo. Estoy envejeciendo. De vez en cuando...tengo miedo al futuro, tengo miedo a lo incierto.  No tengo mucho dinero, no es una vida fácil como la de vivir en un granero. Es más...como un desierto, excavando con mis uñas a pesar de arrancarlas de los dedos. Con tal de poderme ocultar de la lluvia, y no morir en el frío invierno. Me dejó de importar estar acompañado o no, si al final todos nos vamos por...
 Respirar es el nombre de la embarcación más pesada encontrada en mis sabanas.  Nadie me dijo que sería tan difícil... Saben, esto no lo leerán muchos o...casi nadie. Creo que hoy no quiero rimar, hoy quiero limpiar mi alma, aunque sea por un par de horas y tomar mi decisión final. He aprendido tantas cosas en mi vida. He anhelado muchas cosas en mi vida. Se supone que tengo depresión o algo así.  Pero...yo estoy contento con mucho aliento. Sin embargo Cuando voy a dormir, dentro de mí se muere algo. Dentro de mí se marchita algo más que la simpleza cliché del pétalo.  Tal vez me duele, tal vez ansío por algo. Me conozco, soy yo. Pero tampoco veo manera de arreglarlo. Es Complicado. Respirar es complicado. Pensar es muy fácil, actuar al igual que el tacto de la pared forzar. Porque tocas la madera y piensas en lo frío en lo que dentro de tí está mal No lloras porque...estás cansado ya. Yo estoy cansado de sentirme mal. Pero tampoco hay alguna manera de sentirme bien ...

Recuerdos.

Lo que yo recuerdo es... El brillo más vivo sin vida que acompañaba mis días encerrado en mi propia cuna. Es efímero el recuerdo del tiempo De niño quería despojar al olimpo. Planear sobre los cielos y...Saltar sobre cajas con explosivos. Era divertido, un mundo inmerso para el niño pasivo. Puesto que afuera era peligroso, afuera...no habían enemigos. Afuera había dolor y castigos. Recuerdo... Cuando me ahogaba en las manos del destino. Recuerdo... Cuando me golpeaban y no habían testigos. Recuerdo... Cuando lloraban y mi voz agitada al ver tan complaciente estimulo. Madre me llamaba, unos par de minutos lejos de mi pequeño libro. Un libro que usa dispositivo y en mi corazón resuena auditivo. Para no perder mi progreso, para continuar dividiendo los mares y vientos usaba la memoria y mi disco vacío. Puesto que no solo se trataba de un juego. Se trataba de mi fantasía y mundo interno. Cuando yo guardaba...no guardaba un juego, cuando yo guardaba, guardaba recuerdos.

Corre.

Tenía frío y empecé a correr. No había nada atrás que me importara, no me podía detener. Corrí, corrí. Tampoco me quejé.  Ambulancias, policías y demás murmullos agitando la ciudad fue... Irme lejos, eso quería hacer. Ahora estoy cansado porque miré atrás y me duelen los pies. Anoche lloré porque extraño cosas que ya pasaron y no superé. Tengo hambre, y tengo sed. Yo estaba triste, ahora no lo sé. ¿A donde se supone que debo de volver?  No lo hay, eso pensé. Así que...nuevos horizontes voy a recorrer, otra vez. No tengo guantes para tocar la tetera y no quemarme. No tengo un cepillo y peinarme... No tengo una ambición ni sueños para en el deseo internarme.