Hojas secas.


Es cesante y atroz el sonido del bostezo cuando las hojas del árbol saltan del quinto piso en búsqueda de la pasión.

Brincan y gritan sobre aquella balsa de nubes agotadas.

Es lindo el otoño, porque bajo los pies suena una entonada canción participe del murmurante acechante amor.

Del desolante y deprimente brindar sobre una ventana que no puede ver el reflejo de las aguas estancadas. 


Si esto fuera una canción, creería que llegué a la parte más bizarra de su entonación. 

Es doloroso dormir cuando no quieres despertar de este sueño visceral.

Es hermoso, crudo y...lleno de morbo.


Bajo la penumbra en el ocio que al las manillas del tiempo le gusta la luna ocultar.

Sentado, de nuevo aquí bajo el árbol que no hace más que llorar.


Caen hojas, nuevas brotan.

Es el secreto natural, olvidar y crear más...

Es gracioso, me hace reír en cualquier funeral.

Recuerdo cuando perdí la cabeza y la empecé a buscar.


Si te pierdes allí o allá, ¿Qué más da?

Fui un fiel creyente en la religión de la ignorancia 

Abría mis ojos en las noches para visitar la iglesia de la demencia.

Y velaba a un Dios inexistente que me sacara de este tortuoso y deprimente...color de rocíos verdes.


A veces piensas...¿A donde las hojas deberían parar?

El árbol no suele llorar, y el azul cian...

Detallado en mis pupilas, en mi alegría y salvando a la sinfonía ocular que el rayo solar suele arrebatar.


Rayos...lo volví a hacer.

Pensé cosas de las que no es necesario recorrer. 


Que mas da...cuando el mes de los muertos menciona su llegada es cuando en mi calendario...

A la rosa de mi predicando...por cada hoja que caiga, crear un nuevo recuerdo compartido por ambos.



Comentarios

Entradas populares de este blog

No, no es nada.