Pajarito.



En la eclipse mañana, he muerto.

Solo una noticia bastó para derramar el infarto de las lagrimas en mi cerebro.

Detrás de una jaula, solo un capricho del cerbero.

El pecador en los riachuelos del infierno...avista lo que con alas se robó su pensamiento.

Le pregunta al barquero...

Lo calla con una maldición en su pecho.


Mi alma será sepultada, es cierto.

Haré parte del ciclo del que peca, y del que escuece en recuerdos.


Tu castigo será...vivir de nuevo.

Antes de mi destierro, pregunté al barquero una ultima vez, a cambio del monedero.


¿Qué era eso?
Eso, cosecha de lo perecedero; es lo que una vez llamaste amigo, y lo que días atrás silbó a los vientos.

En búsqueda de libertad, como capricho de tus deseos.

Enjaulaste las alas que debían surcar los cielos.


Ahora lo entiendo...

Puesto que 


Ahora su piel es hielo.

Ahora...no escucho su canto de nuevo.

Su pico, como la piedra más dura, silencia lo que una vez fue bello.


Lo lamento.

Tú pecado fue hacer feliz...

a quien enjaulado tenía tu miedo.


Ahora, segundos antes de mi fallecimiento...

Los recuerdos hacen un rompecabezas de sentimientos.

Un ángel fue lo que vi en aquel infierno.

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