Estoy solo.
Solo.
Me consume el silencio que genera la ausencia de mis palabras.
Me consume el color azul que nace de mis entrañas.
Solo y triste, Amigo de mis propias promesas extrañadas.
Carente de cualquier emoción vacilada.
Quiero escribir sin llorar.
Prometerme no volver a dejarlo escapar.
El prisionero que tengo oculto dentro de mi bar.
La emoción decadente que nubla mi sol y se transforma en la estrella que ilumina mis sueños.
Sueños profundos de rara lujuria.
Sueños decadentes de felicidad alguna.
Déjenme ir...Quiero galopar.
Cuando mis caballos mueren, No tengo con quién trotar.
Olvidé como usar mis piernas y como nadar.
Quiero recordar.
¿Qué hacía el viejo hechicero antes de la llegada de sus fieles siervos?
Antes de...Probar un poco del jarabe de la anhelada felicidad que hoy atormenta a sus negativos
pensamientos.
Investigaba sus propios conjuros.
Sin lamento ni arraigo alguno.
Acciones egoístas por un bien mutuo.
Escondido en las cuevas de lo más profundo.
Se encuentra el pasatiempo del antiguo accionar mutuo.
El tiempo lo hace viejo.
Las amistades hacen de este viejo, un añejo.
Crear mi bastón ha de ser la solución.
Despertar mis ojos de su fuerte visión.
Levantar mis piernas con largo furor.
No necesito a nadie.
Nadie me necesita a mí.
Déjenme tranquilo para poder reposar.
Estúpidas hadas de color abismal.
Son la pesadez que me generan las brisas en ese valle emocional.
Quiero estar tranquilo.
Un tiempo añejo para pasarla conmigo mismo.
Donde versos y fábulas deban arrendar un espacio en mis largos predicamentos.
Con el costo de la triste soledad que varia en mi vacío colosal.
Ven, Soledad.
Enséñame a...Compartir contigo una vez más.
Muéstrame tus sabios escritos.
Tus lindos labios que narran profundas pero muy exóticas mañanas.
Adiestrame en el arte del huérfano.
Instruye a mis correspondientes sentimientos en la doctrina del egoísmo.
Duerme conmigo en estas noches tan frías, Alegres y torpemente vivas de entusiasmo.
Pido que vengas a mi ventana, soledad esperanzada.
Te espero bajo la penumbra de mi pequeño farol.
Mi banca está vacía por estos días.
Acepta mi invitación sin carta ni estación.
Que el invierno sea nuestro más lindo verso, Corto, Pero frívolo...Al igual que cuando fuiste el mancebo más anhelado por mis deseos.
Sentencias carentes de...Animación en papel.
Desprovistos del amanecer que escribíamos con nuestro delgado pincel.
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