Somos compositores de nuestras propias obras.

Confianza.

Quiero causar peso en mis parpados.
Tanto que...no pueda volver a abrir mis pálidos ojos.
Recaigo de emoción y revivo de pensamiento.
Pensar...me hace mal.
Las letras de mi teclado son como el éxtasis en mi adicción.
Así como es el amor de las 2 aves separadas.
Son historias descontinuadas.
Líricas sin sentimiento e historias con lamento.
La única huella que marcan son las de mi lagrimas recorriendo el rincón de mis imperfectos.
¿Quieres verme?
¿Quieres comprometerme?
Te lo ruego, no des vuelta a tus pensamientos ni argumentos.
Dame una respuesta concreta donde me amarres cual cuerda rodea mi cuello.
...
No quiero escuchar más lamento que causa el silencio desatento.
Vuélveme el hada de tus cuentos.
O viceversa, el Peter Pan de tus versos.

Somos aves que bailamos al son de la misma canción.
No te canses de sus melodías.
Puede ser el final de tus días.

Veo en mi reloj los segundos pasar.
Veo los ritmos de mi pecho cruzar a la velocidad del tenue sonido que marca su pequeño altavoz.
Vamos...Tú puedes ser mi voz.
Solo no me hagas daño, Es lo único que pido de tu amor.
Puedo ser mejor acompañante que el viento.
Puedo ser el mejor cantor de las llanuras del tormento.
Vivamos juntos en la villa del contento. 

Déjame confiar en ti, Alma querida.
Tenme paciencia en las más delgadas situaciones.
Soy un papel en el que sólo tú puedes escribir.
Dame la biografía de nuestras vidas.

Att: El Muchacho De Los Ojos Tristes.


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