La forja de las rosas.

El viento que baila sobre su propio eje.

Cada rosa siendo una estrella robada por duendes.


Ladrones estelares que vacilan sobre el ojo cerrado de un cielo muerto.

El invierno llegó galopando.

Y él solo se fue cabalgando...

En búsqueda de la lúgubre mano.

   Guarda silencio, como un humilde caballero.

No usa linterna ni tampoco una armadura de guerrero.

Entre las cavernas del fuera de contexto...Se hayan diamantes que iluminan la ausencia de color en el suelo.


Un festival de rosas y un recolector que se abalanza sobre las rocas.

La leyenda de la forja de rosas.


El mito del herrero que se pudo robar la luna y mitad del cielo.

Pero no lo hizo...Porque no necesita un espejo ni reflejo.

Todos tenemos nuestro propio cielo y la luna solo es un artefacto para deslumbrar su pequeño jardín del huerto.


Cuenta la leyenda que cuando los jardines vas a visitar...

Puedes escuchar leve susurro de un par de rosas al cantar sobre las lagunas de una ciudad

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