Los espero.
Dolor sin amor.
Es posible, cariño, lo digo con antelación.
Mientras que las montañas azotan mi rostro con calor.
Y mientras la lluvia seca mis labios sangrantes de color.
El verdadero dolor...
Está en no conocerse y aspirar a más y más.
Te ahogas con el ayer, mientras que el presente los ojos suele arrancar y el futuro es como acuchillar una vena arterial.
Las bombillas ésta noche no van a alumbrar.
Porque he superado mi miedo a la oscuridad.
Los peces puedo alimentar porque...
Ahora mi hermano no está.
Como títere de mi obra les presento al invitado especial.
Hoy aplaude, ladra y silencia mi llanto de un golpe certero.
Tan lejos, pero tan cerca de lo que yo quiero.
No creo en Dios como una divinidad ni como un consuelo.
Es la definición del desespero y recurrir a una solución fácil al disparo del mortero.
Niños con pistolas de agua jugando en el desierto...
Mueren de hambre porque no quieren comerse entre ellos.
Trato de tocar una flauta que me lleve a otra dimensión y a otro concierto.
Es genial cerrar los ojos y sentir que hiciste algo bueno mientras aún tenías centello.
Hoy navego, muy a lo lejos.
No peino mi cabello y tampoco seco las lágrimas de lo que he hecho.
Tatué uno de mis dedos con pequeñas cortadas que me recuerdan al día en que murió mi perro.
Salgo a la calle y me describo como un crítico del silencio.
A veces puede ser bello, otras veces un repugnante cliente que tuve que matar en el desierto, se lo di de comer a los niños y ahora me ahogo en palabras tratando de buscar placer en cosas que ya tengo.
Soy feliz, porque...
Ahora puedo tocar el cielo con el tren de mis deseos.
Suban a bordo, partiremos pronto.
No se preocupen amigos...
Yo los espero.
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